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Vivir con Compasión

¿Qué es la compasión?

Compasión significa sentir amor y misericordia hacia otra persona.  Significa mostrar bondad y ternura hacia alguien más y tener el deseo de aliviar el sufrimiento del otro.  Cuando esto ocurre se siente el deseo de cuidar y ayudar a quien sufre, no se le critica, sino que se experimenta y expresa calidez así como comprensión hacia el dolor ajeno.  Vivir la compasión no significa sentir lástima o querer ayudar a todo mundo. Más bien es vivir sin hacer daño. Esto nos lleva a querer el bienestar de los demás y trabajar por ello.

 

¿Qué se necesita para ser compasivo?

Lo primero que se necesita para ser compasivo es el AMOR: el amor al prójimo y el amor a sí mismo.

 

Compasión por ti mismo

Kristin Neff, en su libro “Self-Compassion”, nos señala que las personas que son compasivas consigo mismas, gozan de mejor salud mental que aquellas que no la practican, siendo mucho menos propensas a estar deprimidas, ansiosas y estresadas. A demás tienen mejor capacidad de recuperación ante la adversidad y optimismo hacia el futuro, mostrando una mayor propensión a ser felices.

Indica la autora que debemos practicar la compasión con nosotros mismos cuando estamos viviendo momentos difíciles que nos provocan intenso dolor y sufrimiento.  Si sentimos compasión por nuestra persona, podremos lograr que nadie nos haga sentir inferiores sin nuestro consentimiento.  Estaremos muy al tanto de nuestras necesidades y buscaremos la forma de satisfacerlas. Y en ese camino de darnos a nosotras mismas con amor, estaremos tan llenas que tendremos para dar a los demás con gran alegría, en vez de hacerlo porque nos sentimos obligadas, pues si es así, nos quedaremos vacías y con gran amargura en nuestro interior.

“La clave de la alegría es la amabilidad incondicional hacia todas las formas de vida, incluyendo la propia, a lo cual nos referimos como compasión”.
– Power vs. Force de David R. Hawkins

 

La atención plena o “mindfulness”:

La atención plena o Minfulness, implica adoptar un enfoque equilibrado de nuestras emociones negativas, con el fin de no exagerar ni anular nuestros sentimientos.  En este sentido la atención plena, es un estado especialmente receptivo de la mente, en el que esta no juzga si no que observa los pensamientos y sentimientos tal como son, sin tratar de suprimirlos o negarlos.

“Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio”.
-Mahatma Gandhi

 

Empatía

La empatía es la habilidad de experimentar las emociones de los otros como si fuesen propias.  Es ver el mundo con el mismo lente que la otra persona, sin juzgar su situación ni sus emociones al respecto siendo capaz de demostrarlo y comunicarlo.

La empatía, es la alegría de ver a los demás felices; el amor que es desearles a otros felicidad; la compasión que es el deseo de ver a los demás libres del sufrimiento, y la ecuanimidad que es desearles felicidad a todos por igual.

“Cuando no estás dispuesto a perdonar, limitas tu crecimiento. El perdón te permite corregir algo malo en tu yo espiritual, comprender en lugar de sentir resentimiento, tener compasión en lugar de odiar”.
-El Poder Está Dentro De Ti de Louise Hay

La compasión en el hogar

 Cuando la vida parece difícil, el hogar puede ser un lugar en el que encontramos amor, compasión y calidez. Dentro de la familia sentimos la tranquilidad de que alguien nos comprende y se interesa por cómo nos sentimos. La compasión que presenciamos y experimentamos en el hogar nos inspira a tener más compasión por los demás.

“Si quieres que los demás sean felices,
practica la compasión.
Si quieres ser feliz, práctica la compasión”.

~ Dalai Lama

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La Ley del Camión de Basura

“Muchas personas son como un camión de basura. Andan llenos de basura; llenos de frustración, enojo, y decepción. Según se les va amontonando la basura, necesitan un lugar en donde puedan tirarla. Si se lo permites, te la echan a ti". Cuando alguien quiere echar su basura sobre ti, no lo tomes en forma personal. Solo sonríes, saludas, les deseas lo mejor, y sigues adelante. Estarás feliz de que lo hayas hecho”. Read the rest of this entry »

El peso del rencor

El tema del día era el resentimiento, y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento. Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas.
Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo. El cansancio de llevar conmigo esa bolsa en todo momento, me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y como mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mí.
Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra “mochila” sentimental. Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiarse. Me di cuenta que cuando me llenaba del resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba. Perdonar y dejarlas ir me llenó de paz y calma, alimentando mi espíritu. La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando.

El perdón como un regalo…

Muchas veces pensamos que el Perdón es un regalo para el otro, sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos. Read the rest of this entry »

Para sentirnos bien…

Por: Katherine R. Gómez
Psicóloga

En ocasiones podemos encontrarnos en momentos de dificultad, sobrecarga o estrés en nuestros trabajos.  En otras, la sobrecarga, la dificultad o el estrés, proviene de nuestra vida personal, interpersonal, familiar o afectiva. Cada uno de los ambientes en los que nos desempeñamos, así como las personas que nos rodean y nuestros productos (metas, propósitos, desempeño, entre otros) pueden afectarse por nuestro estado de ánimo, pensamientos o actitudes. Por momentos, nos podemos sentir desmotivados, tristes, furiosos o simplemente pensamos que alguna o algunas personas no nos entienden, nos juzgan o nos desprecian.   Podría ser que tengamos razón en uno u otro de los pensamientos que provocan estos sentimientos y emociones.  Sin embargo, no justifican que vivamos en una constante lucha contra el mundo.

Este es el momento de tomar las riendas de nuestra vida, de salirnos del papel de víctimas y comenzar a hacer algo positivo. Usemos nuestra determinación para mejorar como personas, y para mejorar no solo nosotros, sino nuestro ambiente y el ambiente de todos aquellos que nos rodean.

  1. Sé algo mas que tu profesión – Muchas veces, nos identificamos tanto con nuestra profesión, que olvidamos el ser humano que somos.  Es entonces cuando las sugerencias, correcciones o señalamientos a las tareas que realizamos las tomamos de manera personal y atacante. Debemos reflexionar sobre nuestras necesidades y expectativas.  ¿Cuáles son nuestras intenciones al dedicar una cantidad de tiempo determinada al trabajo?  ¿Lo hacemos porque es nuestra responsabilidad, porque nos lo exigen, porque nos gusta o porque inconscientemente buscamos ser admirados, reconocidos e imprescindibles?  Tener la madurez de reflexionar sobre nuestras expectativas y cuan reales pueden ser las mismas, nos debe ayudar a sentirnos mejor, evitar frustraciones y aceptar las aportaciones de los demás.
  2. Mantén tu buen humor – ¿Te resulta agradable llegar a un lugar donde solo hay malas caras y descontentos?  Recordamos que nosotros también somos responsables por el ambiente que fomentamos a nuestro alrededor.  ¿Por qué no intentar hacer algo para cambiarlo? ¿Cómo? Utilizando la buena comunicación, manteniendo una actitud positiva, mostrándonos alegres y de buen humor.     No se trata de convertirnos de la noche a la mañana en un “stand up comedian”, pero al igual que el mal humor es contagioso, el bueno, puede producir cambios positivos en el ambiente y relajar muchas tensiones.
  3. Practica la comunicación asertiva – No hay que ser agresivo para comunicar lo que pensamos y queremos.  Tampoco hay que abstenerse de comentar o señalar nuestro punto de vista para evitar conflictos.  Es importante que logremos expresarnos de manera correcta, sin atropellar a nadie y por supuesto, sin permitir que nos atropellen.  Es saludable responsabilizarnos por nuestros pensamientos, actos y emociones, expresándolas como que nos pertenecen sin buscar culpables.
  4. Prepárate para las distancias cortas –  Las metas difíciles de conseguir, que requieren mucho tiempo o parecen inalcanzables, con mucha probabilidad serán metas abandonadas o causantes de mucha frustración.  Desarrolla el hábito de cortar tus metas y disfrutar el camino hacia ellas, creando hábitos nuevos y disfrutando de cada pequeño logro obtenido.
  5. Comienza tú primero – No esperes a que otra persona dé el primer paso, hazlo tú primero.  Muchas veces sentimos que hay algo que necesitamos cambiar y nos sentamos a esperar que sea otro el que tenga la iniciativa.  Que tal si somos nosotros los primeros en demostrarla?  Ya nos dimos cuenta, entonces que nos detiene?  La dependencia, la falta de interés, o la necesidad de aceptación nos puede llenar de inseguridades que nos impiden demostrar que somos capaces de lograr y fomentar cambios positivos.

 

 

¡No permitas que el desánimo te abrume.  Decídete cambiar y ser una influencia positiva en tu ambiente y los que te rodean!

La autora labora en el Departamento de Programas de Ayuda del Instituto Psicoterapéutico de Puerto Rico (INSPIRA).  Puedes descargar este boletín en formato pdf ~> Sentirse Bien

¿Cómo ves el vaso?

Tu respuesta a esta pregunta puede reflejar tu actitud ante la vida.

Por: Katherine R. Gómez, PhD

 

La Psicología Positiva estudia las bases del bienestar psicológico y de la felicidad así como de las fortalezas y virtudes humanas. El propulsor de esta nueva rama de la psicología fue el Dr. Martin Seligman, Profesor de la Universidad de Pennsylvania quien presidió la Asociación Americana de Psicología durante el año 1998 y lleva más de 25 años dedicado al estudio de los síntomas de la depresión.

Tradicionalmente la ciencia psicológica ha dedicado mucho esfuerzo a estudiar los aspectos negativos y patológicos del ser humano (ansiedad, estrés, depresión, etc).  Contrario a esto, la psicología positiva estudia emociones como la felicidad, la alegría o el amor, y fortalezas como el optimismo, la creatividad, la gratitud, la sabiduría, o la resiliencia.

El optimismo es uno de los tópicos que mayor interés ha despertado entre los investigadores de la psicología positiva. El diccionario de la real academia española define optimismo como la propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.

Algunas investigaciones han demostrado que características de la personalidad como el pesimismo y el optimismo pueden afectar tanto nuestra percepción de calidad de vida y bienestar como nuestra salud en general.  Pensar positivo no significa que ignoremos las situaciones desagradables de la vida, más bien que tengamos un acercamiento optimista y productivo.

Se dice que una persona optimista puede afrontar mejor las situaciones estresantes de la vida, por lo cual se reducen los efectos del estrés en el cuerpo.  Además, se ha encontrado que las personas optimistas por lo general, tienen un estilo de vida saludable, que incluye mayor actividad física, una alimentación saludable y un consumo menor de alcohol y tabaco.

Practica el pensamiento positivo cada día

Si tiendes a ser pesimista, no pretendas cambiar de la noche a la mañana.  Esto podría provocar que te sientas incomodo/ y hasta frustrado/a.  Ten en cuenta que estás creando un hábito mental nuevo, y que debes hacerlo con paciencia y persistencia.

Comprométete a modificar gradualmente tus hábitos.  Todos los hábitos pueden cambiarse y ser suplantados por otros, el hecho de cambiarlos poco a poco hará que internalice las respuestas positivas y respondas de una manera natural.  Además, cuando mantienes una actitud positiva tanto tú como las personas que te rodean se beneficiarán de un mejor ambiente.

“Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias”.
-Locke, John

Tú puedes transformar tus actitudes y pensamientos:

Comienza bien tu día.  Desayuna bien y saludable.  Escucha una canción que te guste y anime.  Comparte y dialoga con las personas que viven contigo.

Presta atención a tus pensamientos.  Identifica aquellos que son negativos y esfuérzate en reemplazarlos por otros positivos.

Rodéate de personas optimistas que apoyen tu propósito de cambio.
Sé agradecido/a, no solo por las cosas que tienes sino hacia las personas que te ayudan.  Demuestra con acciones tu gratitud a las personas que te han ayudado o a las personas que amas y que te llenan de cariño.

Acéptate como eres.  En ocasiones solemos ser muy exigentes e intolerantes con nosotros mismos.

Cultiva el buen humor.  El humor “sirve como una válvula interna de seguridad que nos permite liberar tensiones, disipar las preocupaciones, relajarnos y olvidarnos de todo”, afirma el Dr. Lee Berk, profesor de patología en la Universidad de Loma Linda, en California

Practica ejercicios de relajación y meditación.  Comienza con una respiración profunda y continúa a un ritmo adecuado.  A medida que te concentras únicamente en la respiración, tus pensamientos se irán desvaneciendo hasta llevarte a un estado de relajación.

“Tú tienes el poder de sanar (transformar) tu vida
si cambias tus hábitos de pensamiento”
–Louise L. Hay–

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El Don de Dar…

Regalamos porque amamos. El don de dar es el lazo que mantiene a las personas unidas, felices y saludables mental y espiritualmente. Read the rest of this entry »